«Huaraches de oro» enterrados en el Cerro de la Malinche en Jáltipan ¿Mito o Realidad?

BuzonSureste Jáltipan 12 enero 2022.- Por muchos años se ha mencionado en el folklore popular la «existencia» de unos huaraches de oro que fueron sepultados debajo de un montículo que hoy se encuentra a espaldas del ayuntamiento de Jáltipan y que ha tomado el nombre como el cerro de la malinche.
La historia también cuenta que muchos chogosteros intentaron buscarlos sin éxito y hoy en ese sitio se localiza una estructura de la Comisiòn del Agua.
La edición titulada «Malinalli Tenépatl» es autoría del profr. Fabio Fabián.Jáltipan, Ver. Mexico/2006 y maneja una versión de la historia recopilada a través de historiadores y se puede leer lo que se cree es la versión de dichos huaraches de oro.
-«Mi abuelo me contó y asi se los cuento a ustedes: que en tiempos de la conquista española y de esto ya ha transcurrido un montonal de años, pasó por aqui Hernán Cortés acompañado de mucha gente, destacando la presencia de una bella mujer a quien nombraban Doña Marina.
Era la lengua, la intérprete, pues hablaba muy bien el náhuatl, la maya y el español. Por los pueblos que pasaban llamaban poderosamente la atención cuyos habitantes llegaban curiosos, a la orilla del Camino Real para observarlos, causando admiración las relucientes armaduras que brillaban como el sol.
También causaban expectación los caballos que eran bestias desconocidas en esta tierra, con decirles que algunos creían que caballo y jinete eran una sola cosa, aqui no fué la excepción.
Era mediodía cuando llegó Cortés y su comitiva, mucha gente curiosa se habia congregado y dentro de esa muchedumbre surgieron dos figuras que se acercaron a Malinalli. Ella los observó detenidamente y encontró que ciertos rasgos físicos le eran familiares.
La mujer madura que no era otra más que su Madre, se arrojó a sus piés, pidiendo perdón reiteradamente y agregando entre sollozos que el que lo acompañaba era su hermano. Han de saber que Malinalli nació en este lugar de suave arena y al morir su papa que era dueño de muchísimas tierras, ella quedó como heredera.
Su madre, joven aún, se casó nuevamente, naciendo de esa unión, un varón. Precisamente el que en ese momento acompañaba a su mamá. Su padrastro, ambicioso él convenció a su esposa -mama de Malinalli, por si alguno no entendió- de que el heredero de esas tierras, debería ser el varón y no la niña, por lo cual concibieron deshacerse de ella, vendiéndola casi regalada a unos comerciantes que solían pasar con frecuencia por este lugar.
Y ese día casi 22 años después se volvían a encontrar y como les decía; su madre no dejaba de pedir perdón, mientras su hermano inmutable y cabizbajo se mantenía firme a un lado de su madre.
Malinalli quien era grande de corazón la perdonó. Cortés decidió pasar la noche aquí, por lo consiguiente, Malinalli tuvo tiempo suficiente para platicar con sus familiares, contándoles todo lo que hasta ese momento había vivido, manteniéndolos a la expectativa y con la boca abierta. Al día siguiente al despedirse les dejó varios obsequios, destacando un par de huaraches de oro. Conmovida, su madre le pidió a los vecinos que levantarán un cúmulo para enterrar en el centro los huaraches de oro que Malinalli les había dejado y precisamente ahí, en ese cúmulo, guardado por los siglos de los siglos, permanecen enterrados dichos huaraches, preservando con ello su memoria. Han transcurrido más de 480 años y desde entonces ese cúmulo se llama; El Cerro de la Malinche» (231104). Fragmento extraído de la edición titulada «Malinalli Tenépatl» autoría del profr. Fabio Fabián.Jáltipan, Ver. Mexico/2006
El Cerro de la Malinche se encuentra ubicado en la parte central de la localidad y en el frente Sur del montículo se construyó hace décadas el palacio de gobierno municipal. A un costado del cerro se ubica la avenida del mismo nombre y por si fuera poco la Biblioteca Municipal del centro lleva por nombre «La Malinche».



